Colectivos ciclistas y usuarios habituales de la bicicleta en León señalan deficiencias en la red de ciclovías de la ciudad, que afectan la seguridad y la continuidad del servicio y ponen en riesgo a quienes usan este medio de transporte. La preocupación surge ante el creciente uso cotidiano de la bicicleta y la percepción de que la infraestructura no está diseñada para proteger a todos los usuarios.
El creador de contenido conocido como “Bici por León”, que se desplaza principalmente en bicicleta, señaló que muchas ciclovías no cumplen con estándares de diseño y presentan fallas estructurales que obligan a los ciclistas a incorporarse a carriles de automóviles o a sortear obstáculos. Indicó que las ciclovías completas en camellón tampoco garantizan seguridad si no siguen las normas técnicas apropiadas.
Entre los tramos que identifican como más riesgosos aparecen las vías de López Mateos/Rosario y Antonio Madrazo, descritas como carriles estrechos pegados al camellón que desaparecen de forma abrupta; el bulevar Hidalgo, donde la presencia de árboles y elementos del camellón obliga a zigzaguear; la calle Tancítaro, que solo está señalizada en pintura y es invadida por autos; y el Malecón, donde la ciclovía es media banqueta y está pintada de forma incompleta.
Usuarios y activistas coinciden en que no han observado mejoras sustanciales en los últimos años y critican que, en nuevas intervenciones, se continúe construyendo infraestructura en camellón sin apegarse a manuales técnicos. Reconocen, eso sí, que la limpieza de algunos tramos se mantiene.
Un representante de la organización URBE informó que la ciudad cuenta con una red amplia de infraestructura ciclista, pero advirtió que la extensión no equivale a calidad ni seguridad. Citó datos de diagnóstico que apuntan a que solo una parte de la red cumple con criterios de diseño que favorecen la protección de los ciclistas.
Organizaciones de la sociedad civil registran además un número significativo de siniestros: datos recabados por una plataforma de cultura vial señalan que varios ciclistas han perdido la vida y decenas han requerido atención hospitalaria tras choques con automóviles, motocicletas y el tren. Estas cifras refuerzan la demanda de cambios en el diseño y la gestión vial.
Los colectivos proponen que las ciclovías se ubiquen a la derecha de la vialidad, cuenten con un ancho mínimo de dos metros y estén confinadas con elementos físicos robustos que impidan la invasión por vehículos motorizados, ya que delimitadores como boyas o topes plásticos no ofrecen protección real.
Usuarios y organizaciones hacen un llamado a las autoridades municipales para priorizar la seguridad vial, reducir velocidades en zonas urbanas y replantear el modelo de infraestructura ciclista con el objetivo de fomentar una movilidad más segura y accesible para niñas, niños, adultos mayores y el conjunto de la población.


