El Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) pronostica que México recibirá más de 88,500 millones de dólares en inversión extranjera directa entre 2025 y 2026, lo que tendría impacto directo en la economía local y el empleo manufacturero.
El organismo estima que la inversión cerrará 2025 en torno a 43,200 millones de dólares y superará los 45,000 millones en 2026, según las proyecciones presentadas por su dirección.
El Comce sostiene que, pese a las tensiones comerciales generadas por la administración de Estados Unidos y la imposición de aranceles, México mantiene una posición estratégica para atraer capitales.
La entidad atribuye la continuidad de los flujos de IED a la relocalización de cadenas de suministro —conocida como nearshoring o friendshoring— y a la solidez de la base manufacturera nacional.
El presidente del Comce señaló que la proximidad geográfica con Estados Unidos, con una frontera de alrededor de 3,000 kilómetros, convierte a México en un receptor natural de nuevas cadenas de producción.
También destacó que cerca del 90% de las exportaciones mexicanas son manufacturas consolidadas y con altos estándares de calidad, lo que aumenta el interés de empresas globales por establecer operaciones en el país.
México figura como el quinto mayor receptor mundial de inversión extranjera directa, con Estados Unidos aportando casi 40% del total invertido, seguido por España, según el informe del organismo.
La proyección del Comce contempla además el aporte de mega proyectos manufactureros e inversiones en infraestructura digital, así como el impulso de sectores estratégicos como semiconductores, inteligencia artificial y tecnologías de la información.
Sobre el futuro del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, un ex negociador del acuerdo afirmó que no hay un escenario real de ruptura pese a la retórica en Washington, y que la mayoría de las partes interesadas en Estados Unidos han manifestado su interés en extender el pacto.
Ese experto indicó que la revisión programada para 2026 será exhaustiva, pero que el acuerdo no expira antes de 2036, por lo que México y Canadá deben prepararse para negociaciones complejas que podrían incluir presiones arancelarias, pero que al mismo tiempo abren oportunidades para profundizar la integración productiva en la región.


