En Sarayaku, mujeres del pueblo originario han recolectado más de 250,000 semillas y logrado la germinación y siembra de más de 200,000 plantas, en un esfuerzo de restauración que busca devolver a la selva especies maderables, medicinales, frutales y ornamentales esenciales para la vida comunitaria.
El proyecto, impulsado desde el inicio de la iniciativa comunitaria, apuesta por una restauración selectiva en lugar de una reforestación masiva para recuperar plantas que el cambio climático, las inundaciones y los cambios en los modos de vida han desplazado de las chakras y de los espacios cercanos a las comunidades.
Grupos rotativos de mujeres se internan periódicamente en la selva para recolectar semillas, cuidar viveros y sembrar nuevas plantas, combinando el trabajo práctico con capacitaciones en abonos, manejo de semillas y conservación para multiplicar el conocimiento dentro de la comunidad.
La iniciativa cuenta con financiación y apoyo de organizaciones nacionales e internacionales y se desarrolla en el territorio de Sarayaku, que comprende alrededor de 144,000 hectáreas en la provincia amazónica de Pastaza.
Uno de los avances más visibles es la recuperación del wayuri, una planta clave para los techos de las viviendas tradicionales, que antes debía buscarse a varias horas de distancia y ahora crece en decenas de miles dentro del territorio.
También se ha priorizado la siembra de plantas frutales silvestres en caminos comunitarios y escuelas, así como la recuperación de plantas medicinales que en años anteriores quedaron relegadas a zonas más profundas de la selva.
En meses recientes el esfuerzo se centró en asegurar la supervivencia de las plantas ya sembradas antes de retomar la recolección de nuevas semillas, con la intención de ampliar la siembra en etapas posteriores.
La coordinadora del programa subraya que se trata de un proceso a largo plazo, con una proyección de varios años para reparar el daño acumulado durante décadas.
El proyecto reafirma el compromiso de Sarayaku con la protección, restauración y sostenibilidad del territorio amazónico y destaca el papel central de las mujeres en la defensa de la selva a través del trabajo comunitario y el conocimiento ancestral.


