La prueba con dos misiles de crucero sobre el mar Amarillo, supervisada por el líder norcoreano, tiene impacto directo en la seguridad de la península coreana y las aguas adyacentes, según comunicados oficiales. El lanzamiento fue presentado por la prensa estatal como una verificación de capacidades militares que concierne a la estabilidad regional.
La agencia estatal KCNA informó que los misiles siguieron sus trayectorias sobre el mar Amarillo antes de alcanzar sus objetivos. El organismo detalló que el ejercicio buscó comprobar la postura de respuesta contraofensiva y la capacidad de combate de las subunidades de misiles de largo alcance.
El líder expresó «gran satisfacción» por el simulacro y subrayó la importancia de estas pruebas para demostrar el poderío del sistema de disuasión nuclear norcoreano, según la misma fuente. KCNA precisó que las armas cumplieron el ciclo previsto, con duraciones de 10.20 y 10.19 segundos antes de impactar.
Kim Jong-Un ha realizado varias inspecciones militares en los últimos días en preparación del Congreso del Partido de los Trabajadores, que la inteligencia surcoreana prevé para febrero. En esas visitas, el líder llamó a aumentar la capacidad de producción de misiles y anunció que durante el Congreso se decidirá la construcción de nuevas fábricas de armamento.
Además, supervisó avances en la construcción de un submarino de propulsión nuclear equipado con misiles guiados y presenció una prueba de misiles antiaéreos que, según KCNA, pueden alcanzar objetivos a 200 kilómetros de altura. Las autoridades estatales presentaron estas actividades como parte de un reforzamiento general de la disuasión militar.


