En Bielorrusia entraron en servicio activo los sistemas de misiles Oreshnik, con capacidad para portar armas nucleares, según comunicó el Ministerio de Defensa de Rusia, un hecho que aumenta la presencia militar en el territorio del país y tiene implicaciones directas para su seguridad nacional.
El ministerio difundió un video que muestra vehículos del sistema móvil de misiles balísticos de alcance intermedio en ejercicios dentro de un bosque. El presidente de Bielorrusia declaró previamente que el Oreshnik había llegado al país y afirmó que podrían desplegarse hasta diez de estos sistemas.
El presidente ruso anunció que el Oreshnik entraría en servicio y advirtió que Moscú podría ampliar sus operaciones en Ucrania si Kyiv y sus aliados occidentales rechazan las demandas del Kremlin en las negociaciones de paz. Estas declaraciones se producen en el marco de esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto.
El mandatario estadounidense recibió al presidente ucraniano en su residencia y aseguró que las partes estaban “más cerca que nunca” de un acuerdo, aunque admitió que las negociaciones aún podrían fracasar. Persisten discrepancias sustanciales entre Moscú y Kyiv sobre puntos clave como la retirada de fuerzas y el futuro de la central nuclear de Zaporiyia.
Rusia ya probó una versión convencional del Oreshnik en un ataque contra una fábrica ucraniana, y el gobierno ruso ha destacado las capacidades del sistema, señalando que sus múltiples ojivas alcanzan altas velocidades y que, según sus declaraciones, resultarían difíciles de interceptar.
El Kremlin advirtió asimismo que podría emplear el sistema contra países de la OTAN que permitan a Ucrania usar misiles de mayor alcance para atacar suelo ruso. El Ministerio de Defensa de Bielorrusia indicó que el Oreshnik tiene un alcance de hasta 5.000 kilómetros.
Medios estatales rusos señalaron tiempos de vuelo muy breves hasta objetivos en Europa, aunque no existe manera de confirmar si un misil porta una ojiva nuclear o convencional antes de alcanzar su blanco. Los misiles de alcance intermedio pueden cubrir distancias que van desde varios cientos hasta varios miles de kilómetros, y estuvieron prohibidos por un tratado de la era soviética del que posteriormente se retiraron las partes involucradas.
Rusia ya había desplegado armas nucleares tácticas en el territorio bielorruso, y las autoridades de Minsk han reconocido la presencia de varias decenas de esas armas. Al firmar un pacto de seguridad, se indicó que Rusia mantiene el control de los Oreshnik pero permitiría a Bielorrusia seleccionar objetivos, y que la carga útil podría variar según la proximidad del blanco.
El Kremlin revisó su doctrina nuclear para establecer que cualquier ataque convencional contra Rusia apoyado por una potencia nuclear se considerará un ataque conjunto, una postura que reduce el umbral para el posible uso del arsenal y extiende la protección nuclear rusa sobre Bielorrusia.
La oposición bielorrusa ha advertido que el despliegue del Oreshnik profundiza la dependencia militar y política del país respecto al Kremlin. El gobierno de Bielorrusia, dirigido por el presidente desde hace décadas, ha sido objeto de sanciones internacionales por la represión y por facilitar el uso de su territorio en la ofensiva contra Ucrania.


