En México, la analista Denise Dresser presenta un balance del año que combina avances sociales con señales de deterioro democrático que, a su juicio, afectan la calidad de las instituciones locales y nacionales.
Dresser apunta como el aspecto más negativo la reforma judicial, que a su entender debilitó la autonomía del Poder Judicial.
También advierte que la corrupción se mantuvo impune y que la fiscalía operó con una lógica politizada, factores que, según ella, minan la confianza pública.
La analista subraya además la normalización del deterioro democrático bajo la premisa de que los logros sociales justifican el debilitamiento institucional.
Según Dresser, esos elementos configuran desafíos para la consolidación institucional y la rendición de cuentas de cara al próximo ciclo político.


