La suspensión del programa piloto para incorporar refugiados cualificados tiene impacto directo en el acceso de empresas locales a candidatos especializados y en la política migratoria del país. La medida, anunciada por las autoridades, interrumpe una vía destinada a cubrir vacantes laborales mediante la llegada de refugiados con formación.
El Programa Piloto de Vías de Movilidad Económica había permitido que solicitantes con perfiles profesionales migraran por vías de carácter económico para integrarse en el mercado laboral. Estaba concebido para ofrecer a empresas un nuevo grupo de candidatos con cualificaciones demandadas.
Entre los beneficiarios que ingresaron por esta vía se cuentan ingenieros, asistentes sanitarios y otros profesionales en sectores con alta demanda. Sin embargo, el gobierno informó que ya no acepta nuevas solicitudes porque se alcanzó el cupo previsto para el periodo en curso.
Medios informaron que hasta el momento se ha admitido únicamente la mitad del objetivo inicial, alrededor de mil personas, y que no hay una fecha prevista para reactivar el programa. Además, las autoridades advirtieron que la tramitación de las solicitudes ya presentadas puede demorar hasta tres años.
La suspensión se produce poco después de la paralización de otro piloto orientado a atraer trabajadores para el cuidado de personas mayores, con discapacidades y niños, también sin fecha de reinicio. Estas decisiones se enmarcan en una política más amplia destinada a reducir de forma significativa el número de migrantes que ingresan al país.
El Ejecutivo busca disminuir la proporción de trabajadores temporales extranjeros en el territorio y ha anunciado recortes sustanciales en los flujos de residentes temporales, estudiantes internacionales y trabajadores temporales. Las autoridades sostienen que estas medidas son necesarias para ajustar la capacidad de recepción y la oferta laboral nacional.
Entidades oficiales han señalado que estas medidas ya muestran efectos sobre la demografía, con una contracción de la población por primera vez en décadas. La combinación de límites de ingreso, cupos y mayores tiempos de procesamiento plantea incertidumbre para empresas que dependen de mano de obra extranjera y para los solicitantes que esperan completar sus trámites.


