En el Istmo de Tehuantepec, el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec —eje del Tren Interoceánico— opera con fuertes subsidios públicos y enfrenta una crisis tras un descarrilamiento reciente que dejó 13 personas fallecidas y más de 100 lesionadas. La dependencia de recursos federales tiene impacto directo en las comunidades y la operación local del servicio.
En un periodo de dos años el gobierno federal inyectó al menos 1,177 millones de pesos para sostener la operación del ferrocarril, por lo que aproximadamente siete de cada diez pesos necesarios para mantenerlo en marcha provinieron de recursos públicos. Esa cifra refleja apoyos destinados a cubrir déficits operativos ante la falta de rentabilidad del proyecto.
Los reportes financieros del Ferrocarril del Istmo señalan que en un año recibió 686.8 millones de pesos por aportaciones y subsidios, y en el periodo siguiente otros 490.1 millones, por lo que los subsidios en conjunto superan el umbral del mil millones de pesos. El flujo de recursos públicos incluyó aportaciones, transferencias, asignaciones y subvenciones para sostener la operación.
Los gastos acumulados en los primeros 21 meses de funcionamiento sumaron 1,595 millones de pesos, lo que sitúa el nivel de subsidio en torno al 74 por ciento. Ese indicador muestra que la mayor parte del costo de operación ha sido cubierto con recursos públicos y no por ingresos propios del tren.
En cuanto a ingresos y egresos, en un año el tren registró 152.4 millones de pesos por ventas frente a gastos superiores a 786 millones, y en el periodo siguiente obtuvo 171.7 millones por servicios frente a gastos por 809.7 millones. Esos datos reflejan una brecha persistente entre lo que genera comercialmente y lo que requiere para operar.
El caso del ferrocarril no es aislado; otros megaproyectos federales también han requerido subsidios para su operación inicial, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. La dependencia de fondos públicos plantea preguntas sobre la sostenibilidad financiera de estas obras.
El Tren Interoceánico forma parte del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec y fue modernizado en el trayecto entre Coatzacoalcos y Salina Cruz para ofrecer servicios de carga y pasajeros. La operación, inaugurada en su primera etapa hace poco, ahora enfrenta el desafío de garantizar seguridad y viabilidad tras el accidente.


