Al cierre del año, el peso mexicano registró una apreciación histórica de casi 14% frente al dólar, un movimiento que incide directamente en el comercio exterior, las remesas y la política monetaria del país.
Datos del Banco de México muestran que el tipo de cambio concluyó en 18.008 pesos por dólar y llegó a un mínimo de 17.9156, niveles que no se veían desde meses anteriores.
En el periodo la moneda acumuló un avance de 13.8% respecto al cierre anterior de 20.8829, es decir casi 2.88 pesos por dólar menos.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, afirmó que se trata de la mayor apreciación del peso desde la adopción del régimen de libre flotación cambiaria, aunque matizó que no fue la divisa con la mayor ganancia a nivel global.
La especialista también destacó que el peso es la moneda más líquida de América Latina y la segunda entre las divisas emergentes a nivel mundial, solo por debajo del yuan.
Un análisis de Capital.com coincidió en que la mayor profundidad del mercado permitió absorber flujos sin episodios de volatilidad significativa, según su analista Ángel Rubilar.
Rubilar agregó que la combinación de un dólar más relajado y la liquidez convierte al peso en una alternativa atractiva y recordó que el Banco de Pagos Internacionales lo ubica entre las divisas emergentes más negociadas, con una participación aproximada de 2.6% del volumen global diario.
Entre los factores que explican la apreciación, las expertas mencionaron la debilidad del dólar, las operaciones de carry trade favorecidas por el diferencial de tasas y el incremento en el precio de la plata en el último trimestre.
El mercado experimentó su mayor tensión cuando el tipo de cambio superó 20.4 tras el anuncio de aranceles a importaciones desde México; esos niveles cedieron después de acuerdos con el gobierno mexicano.
En el frente internacional, las negociaciones comerciales, un tono más dovish de la Reserva Federal y un dólar más débil también apoyaron el avance del peso, según Janneth Quiroz, directora de Análisis en Monex.
A nivel interno, Quiroz señaló que la estabilización de la inflación dentro del rango objetivo del banco central y la resiliencia de las exportaciones no petroleras actuaron como soportes.
Los analistas advierten que la consolidación del peso dependerá de la estabilidad interna, la claridad regulatoria, el flujo de remesas y la evolución de la política monetaria internacional.
La apreciación dejó ganadores y perdedores: importadores y la dinámica inflacionaria se beneficiaron, mientras que los receptores de remesas vieron reducido su poder adquisitivo, la competitividad externa sufrió y el gobierno perdería ingresos por remanentes del banco central.


