En Teherán y otras ciudades iraníes las protestas han tenido un impacto visible en barrios y espacios públicos, con manifestantes movilizándose contra la República Islámica y sus instituciones. Las concentraciones afectan la vida cotidiana en zonas residenciales y comerciales de la capital y de localidades del interior.
En la capital, los manifestantes volvieron a salir a las calles de barrios orientales y occidentales, coreando consignas dirigidas contra el líder supremo, según imágenes difundidas por activistas. Se registraron lemas como “muerte al dictador” y otras expresiones de rechazo al régimen.
En Marvdasht, Kuhdasht y Fuladshahr se celebraron funerales por manifestantes muertos, con la asistencia de cientos de personas y proclamas a favor del restablecimiento de la monarquía y de la dinastía Pahlaví. El heredero de esa dinastía, Reza Pahlaví, reside en el exilio en Estados Unidos desde la revolución de 1979.
También se reportaron protestas nocturnas en grandes ciudades como Mashhad, Shiraz y Zahedán, donde en algunos episodios las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos para dispersar a los concentrados. Las autoridades han actuado con presencia policial en los principales focos de movilización.
La ONG iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, informó que desde el inicio de las movilizaciones al menos siete manifestantes han muerto, 33 resultaron heridos y unas 119 personas fueron detenidas. Esos datos proceden de un organismo opositor que documenta incidentes y detenciones en el país.
El presidente de Estados Unidos advirtió que Washington intervendría en defensa de manifestantes pacíficos en caso de que las autoridades iraníes abrieran fuego contra ellos. La declaración estadounidense ha sido interpretada como una amenaza de posible acción exterior en defensa de los manifestantes.
Las autoridades iraníes rechazaron las advertencias y advirtieron de graves consecuencias ante cualquier intervención foránea, señalando que la injerencia podría desestabilizar la región y afectar intereses extranjeros. Altos responsables instaron a la precaución sobre la seguridad de fuerzas extranjeras presentes en la zona.
Las protestas estallaron motivadas por el deterioro de la situación económica, con una inflación anual elevada —cerca del 42% según fuentes oficiales— y una subida interanual más intensa en el último periodo que se ha señalado por encima del 50%. El rial se ha devaluado en un contexto de sanciones internacionales vinculadas al programa nuclear del país.


