El plan de Estados Unidos de invertir en la infraestructura petrolera de Venezuela podría tener efectos directos sobre México, al convertirse en un competidor que atraiga capital privado y afectar la producción y las finanzas de Pemex, advierten analistas.
Según especialistas, Washington promovería incrementos en infraestructura e inversión para elevar la producción de crudo en Venezuela en el corto y mediano plazo, lo que podría cambiar la dinámica regional de inversiones en hidrocarburos.
Ramsés Pech, analista del sector, señaló que esa mayor presencia de empresas estadounidenses en Venezuela haría a ese país más atractivo para inversionistas, mientras que México enfrentaría dificultades para financiar nuevos proyectos y mantener su producción local.
Jesús Carrillo, analista económico y del sector hidrocarburos, coincidió en que un eventual cambio de régimen en Venezuela podría reactivar el interés de compañías internacionales y desplazar su atención hacia ese mercado.
Carrillo advirtió además que las firmas de refinación y otras empresas de Estados Unidos podrían replantear sus estrategias comerciales, reasignando recursos que hoy podrían destinarse a México hacia proyectos en Venezuela.
Pech agregó que ese desvío de inversiones afectaría contratos mixtos y futuros proyectos de extracción en México, pues los inversionistas privados estadounidenses podrían preferir operar en un país con mayor respaldo y presencia de su administración, dejando a México en desventaja.




