En la zona fronteriza entre Tamaulipas y Texas, comunidades y autoridades locales enfrentan la presencia de barreras flotantes en el río Bravo que buscan frenar el cruce de personas hacia Estados Unidos, según advirtió la embajada estadounidense en México. La medida afecta directamente los tramos del río que sirven como límite entre ambos países.
La representación diplomática alertó sobre la instalación de boyas naranja y señaló que “el muro en la frontera sur no está solo en tierra”, en referencia a estas estructuras acuáticas. El aviso fue difundido a través de sus canales oficiales, donde se mostró material audiovisual de las boyas colocadas a lo largo del cauce.
En la publicación, la embajada dijo además que cada milla de la frontera está reforzada para impedir cruces entre puertos de entrada y pidió a las personas que consideren regresar a su país de origen para no poner en riesgo su vida. El mensaje incluyó una advertencia directa: “Serás detenido y deportado, ni lo intentes”.
El comunicado atribuyó a declaraciones de Kristi Noem la afirmación de que el denominado “muro flotante” está financiado con fondos incluidos en el “gran y hermoso proyecto de ley” promovido por el gobierno estadounidense. Ese planteamiento fue presentado como parte de la estrategia para frenar el cruce irregular de migrantes y el tráfico de drogas.
Organizaciones defensoras de migrantes han cuestionado la medida y la califican como una “trampa mortal”, al advertir que las barreras pueden causar heridas graves a quienes intenten atravesarlas. El debate sobre la implementación y los riesgos de estas estructuras mantiene la tensión en la región fronteriza.



