El aeropuerto internacional de Viena reanudó sus operaciones tras varias horas de suspensión por la formación de hielo en pistas y zonas aledañas, lo que afectó de forma significativa el transporte aéreo y terrestre de la capital.
Las autoridades aeroportuarias advirtieron que, tras la reapertura, persistirán retrasos y se han producido cancelaciones; se priorizarán primero los despegues que quedaron suspendidos y posteriormente se irán recibiendo los vuelos.
Varias llegadas fueron desviadas a aeropuertos cercanos como Graz, Múnich, Fráncfort, Colonia y Venecia, y la mayoría de los vuelos afectados corresponden a conexiones europeas hacia destinos como París, Berlín, Roma y Atenas.
En el área operativa se había formado una gruesa capa de hielo que, incluso tras las tareas de deshielo, volvió a congelarse, por lo que los equipos trabajaron desde la madrugada para restablecer el tráfico con seguridad.
Entre los vuelos con retrasos figuran varias rutas con destino a España, incluyendo Tenerife, Madrid, Sevilla, Málaga y Palma de Mallorca.
Las heladas también provocaron problemas en la circulación por carretera y obligaron a suspender temporalmente las conexiones ferroviarias entre el centro de Viena y el aeropuerto, situado a unos 18 kilómetros.
En Hungría, el aeropuerto internacional de Budapest anunció la suspensión temporal de operaciones por nevadas y lluvia helada, señalando que la medida responde a la formación extrema de hielo y recomendando a los pasajeros seguir las comunicaciones oficiales del operador aeroportuario.


