En México más de 3.6 millones de personas adultas viven con depresión, pero en más de la mitad de los casos la enfermedad no es diagnosticada ni recibe tratamiento adecuado, advirtieron especialistas. Esta brecha en la atención tiene implicaciones directas en la salud pública y en la calidad de vida de quienes la padecen.
La depresión es un trastorno clínico que se distingue de la tristeza pasajera por afectar de manera sostenida la funcionalidad cotidiana. Para su diagnóstico se considera la persistencia de síntomas durante al menos dos semanas, especialmente el ánimo depresivo y la anhedonia, o pérdida de la capacidad de experimentar placer.
Entre los signos más relevantes se incluyen alteraciones del apetito, dificultades cognitivas como la falta de concentración, sentimientos persistentes de culpa o minusvalía y la presencia de pensamientos suicidas. Cuando se pierde la funcionalidad y deja de disfrutarse lo que antes gustaba, la situación deja de ser una emoción normal y se convierte en un trastorno.
La prevalencia es significativamente mayor en mujeres, con tasas que pueden ser hasta tres veces superiores a las de los hombres, especialmente entre los 40 y 59 años. En ese contexto, la depresión ocupa el primer lugar como causa de discapacidad en mujeres mexicanas y se sitúa entre las principales causas de discapacidad en hombres.
Datos de encuestas nacionales indican que más de 34 millones de personas han reportado sentirse deprimidas en algún momento de su vida, pero solo una fracción mínima recibe atención farmacológica o psicoterapéutica adecuada. Esta brecha de tratamiento aumenta el riesgo de cronificación, recaídas y deterioro en la calidad de vida.
El estigma y la subestimación de los trastornos mentales siguen siendo barreras importantes para la búsqueda de ayuda; los profesionales de la salud mental también enfrentan percepciones negativas que dificultan la normalización del cuidado. Ese estigma contribuye a que muchos casos permanezcan sin diagnóstico ni tratamiento oportuno.
La pandemia de covid-19 contribuyó a agravar la prevalencia de la depresión a nivel global y local, y el trastorno es ahora más frecuente tanto en adultos jóvenes como en personas mayores de 65 años. Ante este panorama, especialistas recomiendan reforzar la detección temprana desde el primer nivel de atención y promover el acceso y la normalización del cuidado de la salud mental.
La depresión cuenta con diagnóstico, tratamientos efectivos y pronóstico favorable cuando se maneja adecuadamente, por lo que aumentar la detección y el acceso a intervenciones puede mejorar significativamente los resultados para quienes la padecen.



