El gobierno de la Ciudad de México proyecta ampliar la red de teleféricos urbanos con la construcción de una nueva línea de 15.2 kilómetros a cargo de la empresa austriaca Doppelmayr. El sistema anunciado, denominado Línea 5 del Cablebús, se plantea como el teleférico urbano más largo del mundo si se concreta en esos términos.
La obra requerirá una inversión aproximada de 7,900 millones de pesos y tiene una fecha estimada de puesta en operación en 2028. El trazado incluirá 12 estaciones y 642 cabinas, con una capacidad declarada de hasta 3,000 pasajeros por hora.
Desde la perspectiva operativa, la Línea 5 conectará las alcaldías de Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Benito Juárez y Cuajimalpa, y se espera que reduzca en torno a la mitad los tiempos de traslado en las zonas servidas. Ese efecto se debe a la capacidad del sistema para salvar obstáculos topográficos y tramos con congestión vial crónica, ofreciendo flujo continuo y frecuencia controlada.
El despliegue ampliará la experiencia previa de la firma, que participó en líneas anteriores del Cablebús que superan los 9 kilómetros. Con la incorporación de las líneas previstas (4 y 5) para 2028, la red pública de teleféricos en México rondaría los 50 kilómetros de longitud total.
En términos de demanda y uso, los datos del sistema muestran niveles significativos de movilización: en 2025 la Línea 2 movilizó 22.9 millones de usuarios; la Línea 1 alcanzó 19.3 millones; y la Línea 3 registró 5.5 millones. Estos volúmenes respaldan la justificación de ampliar la cobertura del teleférico como alternativa modal.
Impacto esperado: reducción de congestión vehicular y de tiempos de traslado, mejora de la conectividad entre zonas altas y bajas de la ciudad, y potencial disminución de emisiones locales por sustitución parcial de viajes en vehículo motor. Utilidad operativa: capacidad predecible por hora, menor afectación por interferencias viales y rapidez en cruces de terreno difícil.
Riesgos y desafíos técnicos y urbanos: alto costo de inversión y operación, necesidad de integración con el resto de la red de transporte (transbordos y tarifas), consideraciones de primer/última milla para usuarios, impacto visual y requerimientos de mantenimiento especializado, y cumplimiento del cronograma de obra para alcanzar la fecha prevista de 2028.



