En Guanajuato se detectó un esquema de fraude en la compraventa de vehículos usados que ha afectado al menos a 20 transacciones. El modus operandi consiste en ofertar autos y camionetas de alto valor en redes sociales a precios por debajo del mercado, acompañados de facturas falsificadas que aparentan ser originales de la distribuidora.
Técnicamente, el fraude se basa en unidades cuyo crédito con la agencia o financiera aún está vigente. Los estafadores no liquidan la deuda con la financiera, generan y entregan documentación apócrifa para transferir la posesión y cobrar al comprador, quien cree adquirir la factura original y la libre disposición del vehículo.
El principal riesgo técnico y legal para el comprador es que la unidad mantiene un gravamen o crédito abierto; esto puede derivar en la reclamación o recuperación del vehículo por parte de la financiera, pérdida del importe pagado y posibles responsabilidades administrativas o penales por adquirir un bien con documentación irregular.
La afectación operativa también alcanza a concesionarios y al mercado local: pérdida de confianza del consumidor, aumento en la verificación administrativa previa a las ventas y presiones sobre procesos de verificación fiscal y registral. Para las instituciones financieras supone un incremento en la morosidad ocultada y en el riesgo de crédito frente a terceros.
La detección típica ocurre cuando el comprador consulta con la distribuidora o la financiera y estas confirman que la factura no corresponde a la unidad o que el crédito sigue vigente. Casos reportados se concentran en vehículos comerciales hasta 500,000 pesos, con mayor incidencia en unidades alrededor de 1.1 millones, donde se solicitan anticipos de aproximadamente 100,000 pesos.
Medidas prácticas de mitigación y verificación para compradores y operadores:
– Consultar en el registro fiscal correspondiente (SAT) la validez y estatus de la factura antes de pagar anticipos.
– Verificar coincidencia entre VIN/serie del vehículo, descripción en la factura y documentación física del vehículo.
– Confirmar con la financiera o distribuidora que el vehículo está libre de adeudos y que los endosos o transmisiones documentales corresponden al propietario registrado.
– Evitar entregas de anticipos sin un contrato que establezca condiciones, y usar mecanismos de depósito en garantía o escrow cuando sea posible.
– Solicitar comprobantes de pago a la financiera y comprobar la conciliación del saldo si se indica que el crédito fue liquidado.
A nivel institucional, este tipo de fraude requiere coordinación entre autoridades fiscales, registrales y de protección al consumidor para mejorar cruces de información y facilitar la comprobación de estados de factura y gravámenes sobre vehículos. La adopción de verificaciones obligatorias previas a la transferencia y el uso de mecanismos seguros de pago reducirían la exposición a este tipo de estafas.



