La decisión del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, de integrar la Junta de Paz de Gaza modifica la posición del país en la política regional y puede tener consecuencias directas en su papel diplomático en Oriente Medio. El anuncio condiciona la participación emiratí en iniciativas multilaterales relacionadas con el conflicto israelí-palestino.
El Ministerio de Exteriores emiratí informó que el país aceptó formar parte de la junta impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump y que contribuirá «activamente» a sus labores. El ministro Abdalá bin Zayed subrayó que la medida refleja la importancia de aplicar el plan de paz de 20 puntos propuesto por la Casa Blanca.
El comunicado oficial expresa confianza en el liderazgo de Trump y en su compromiso con la paz, y reafirma la voluntad de Emiratos de promover cooperación, estabilidad y prosperidad para la región. La postura remarca la continuidad de la diplomacia emiratí hacia iniciativas internacionales sobre Gaza.
Emiratos mantiene relaciones diplomáticas con Israel desde 2020 a raíz de los Acuerdos de Abraham, un factor relevante para entender su decisión de integrarse en el órgano propuesto por la Casa Blanca. Esa vinculación ha situado al país como interlocutor en procesos que involucran a Israel y actores palestinos.
La Junta de Paz de Gaza fue presentada como un mecanismo para supervisar la implementación del plan de 20 puntos y con el objetivo declarado de poner fin a la guerra entre Israel y Hamás. Washington sostiene que la propuesta cuenta con el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque esa afirmación ha despertado reservas en algunos Estados.
Varios países han ido anunciando su postura ante la invitación: Israel confirmó haber recibido la propuesta y Marruecos anunció su adhesión como miembro fundador. La Casa Blanca ha indicado que la junta estará presidida por Donald Trump y que contará con una dirección ejecutiva integrada por figuras vinculadas a su entorno político y empresarial.



