En San Francisco del Rincón, la tradición del pambazo y la cocina popular se mantiene en puestos de barrio que sostienen la economía local, ejemplificada por el negocio familiar dirigido por Maricela González, conocida como Chely González.
El negocio fue iniciado por la madre de Chely hace más de tres décadas por necesidad económica, ofreciendo pambazo, pozole y patita en vinagre. Chely se incorporó desde joven y recuerda que ayudaba en las ventas desde que eran sólo los sábados.
Desde hace más de una década ella opera su propio espacio y el establecimiento emplea a miembros de su familia, incluidos su esposo, su hijo y un sobrino, constituyendo ya la tercera generación del negocio.
El platillo que identifica al municipio es el pambazo preparado con un pan regional más suave y de mayor tamaño que el tradicional; esa singularidad motivó la creación de un festival anual que reconoce el pan como elemento de identidad local.
Chely mantiene la receta base de frijol y papa y ofrece variantes solicitadas por el público, como chorizo o carne molida. Sobre la respuesta de la clientela comenta: “El cliente manda”.
La actividad en la cocina tradicional ha permitido a Chely enfrentar dificultades económicas y financiar la educación de sus hijos, convirtiendo el oficio en una fuente estable de ingresos familiares.
El caso de Chely ilustra cómo la cocina popular contribuye a la identidad y a la economía de la comunidad, y sugiere una invitación a probar la oferta gastronómica local, en la que cada platillo refleja prácticas y esfuerzo colectivos.




