En Guanajuato, pacientes del IMSS denunciaron la suspensión de cirugías programadas en la Unidad Médica de Alta Especialidad T1 por fallas en equipos y falta de insumos, lo que dejó a varias personas preparadas para operar siendo enviadas de regreso. La medida afectó a pacientes que habían acudido desde temprano y ya estaban en condiciones de ingreso.
Uno de los afectados, identificado como Omar, relató que le colocaron suero y bata quirúrgica y que, tras esperar en preoperatorio, le informaron que la máquina necesaria se había descompuesto. “Me pusieron suero, me hicieron vestir la bata y luego nos dijeron: ‘se descompuso la máquina’”, dijo.
Personal del hospital mencionó de forma anónima que situaciones similares ocurrieron en otras áreas, y puso como ejemplo a un grupo citado para cateterismo que fue regresado por falta de material. Según ese testimonio, a pacientes citados por la mañana les informaron por la tarde que no había insumos para realizar los procedimientos.
La cancelación y reprogramación de cirugías por falta de equipos, medicamentos o materiales se ha vuelto más frecuente en los hospitales del IMSS en el estado, que atienden a 2.9 millones de derechohabientes, cifra que equivale al 46% de la población estatal, estimada en 6,481,528 habitantes. En meses anteriores hubo cancelaciones y reprogramaciones de operaciones por ausencia de insumos y prótesis.
La delegación del IMSS en Guanajuato informó que no cuenta con reportes sobre estos incidentes y señaló que emitirá una postura próximamente. Diversos pacientes afectados coincidieron en que recibieron aviso de cancelación tras largas horas de espera y molestias por la preparación preoperatoria.
Omar, de 69 años, señaló que fue citado para una cirugía de cataratas tras meses de evaluación y que llegó en ayuno acompañado de su hija, pero fue regresado cuando ya le habían colocado el catéter. “No es justo que se estén burlando de tanta gente”, expresó el paciente al describir el impacto emocional y económico para quienes viajaron desde fuera.
Otra afectada, identificada como Fátima, dijo que el esposo a quien acompañó no pudo recibir un marcapasos por falta de instrumental y catéter, y que hasta ahora no han logrado reprogramar la cirugía. Fátima agregó que la situación complica la atención por las comorbilidades familiares, como la necesidad de hemodiálisis.
María narró que su madre, afiliada recientemente, también fue devuelta sin ser operada debido al desperfecto de la máquina para cataratas, y que tuvieron gastos de traslado que no pudieron recuperar. Algunos pacientes, como Louisa, fueron reprogramados y finalmente operados días después, pero otros siguen esperando por semanas o meses.
El debate público sobre la capacidad del sistema se intensifica por una reforma a la Ley General de Salud que propone ampliar la atención a población sin seguridad social en IMSS e ISSSTE sin un aumento claro de recursos. Diputados del PAN han advertido que esa medida puede saturar aún más las instituciones y afectar la calidad del servicio.
Éctor Jaime Ramírez Barba, secretario de la Comisión de Salud, señaló que la reforma carece de un incremento presupuestal real y pidió modificaciones como plazos para las reglas de operación, mecanismos de financiamiento, estimaciones de demanda y la prohibición de usar reservas del IMSS para cubrir la atención de nuevos usuarios. Advirtió que, sin esos cambios, la medida podría generar déficits y un desplome en la capacidad operativa.
En contraste, la senadora Antares Vázquez Alatorre defendió la propuesta como un avance hacia la universalización que busca eliminar la fragmentación y destacó aumentos en infraestructura; aseguró que el intercambio entre instituciones implicará pagos entre ellas y no que una mantenga a otra. Ambas posturas apuntan al riesgo de saturación si no se concreta una distribución clara de recursos.
El secretario general de la Sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social en Guanajuato no estuvo disponible para declarar; en su oficina se informó que se encontraba en comisión en la Ciudad de México. Pacientes y legisladores insisten en que, sin inversión adicional y reglas operativas claras, la presión sobre el sistema podría aumentar el diferimiento de cirugías y poner en riesgo la salud de quienes esperan tratamiento.


