La comunidad musulmana de León se ha consolidado como un referente en el estado, con la Mezquita Al-Qadr ubicada cerca del IMSS T21 y una directiva local que incluye a Marco Antonio Mandujano, quien se estableció en la ciudad procedente de la Ciudad de México.
A nivel nacional, el INEGI registró 7,982 personas que se declararon musulmanas en el censo de 2020, una población que incluye migrantes de Oriente Medio, Estados Unidos, Europa y Sudamérica, así como descendientes nacidos en el país.
Los datos desagregados más antiguos, del censo de 2010, ubicaban en Guanajuato a 111 personas musulmanas, de las cuales 46 residían en León —32 hombres y 14 mujeres—; en ese entonces 19 de los 46 municipios del estado reportaron la presencia de musulmanes.
León encabezaba la lista municipal, seguido por San Miguel de Allende y Irapuato, y el crecimiento reciente se atribuye en parte a la llegada de empresas asiáticas y europeas, además del asentamiento de personas migrantes. Según miembros de la comunidad, lo que comenzó como un grupo pequeño ha crecido hasta superar las doscientas personas practicantes.
La mayor parte de la comunidad de León se identifica con el sunismo, que plantea vivir según las enseñanzas del Corán y la sunna del profeta Muhammad; en la mezquita explican que el imam es quien dirige la oración y el sheikh es quien posee mayor conocimiento religioso y sirve a la comunidad.
La presencia musulmana en la región tiene raíces históricas ligadas a la apertura por inversiones y migración durante el porfiriato, cuando llegaron personas del Imperio Otomano procedentes de territorios como Turquía, Siria, Líbano y Palestina.
La práctica religiosa cotidiana incluye cinco oraciones obligatorias y ritos de ablución previos a la plegaria, para los cuales la mezquita cuenta con áreas habilitadas. En torno al mes sagrado del Ramadán, la comunidad señala que su fecha varía según el calendario lunar y que es habitual prepararse con ayunos voluntarios, estudio del Corán y actos de convivencia.
En materia alimentaria, los fieles enfrentan el reto de la disponibilidad de productos halal, dado que el consumo de cerdo es frecuente en el mercado local y muchas carnicerías comparten utensilios entre carnes; algunos miembros recurren a canales que ofrecen sacrificio halal o a tiendas que facilitan productos como dátiles y arroz basmati.
La Mezquita Al-Qadr permanece abierta diariamente y ofrece actividades para la comunidad y visitantes, como clases de árabe e inglés en ocasiones, así como campañas de donación; sus responsables invitan a la población a conocer el culto y a reducir prejuicios mediante el contacto directo.


