En Ciudad Universitaria, en la Ciudad de México, un reducido grupo de jóvenes llamó la atención al reunirse para manifestar que su identidad es animal y no humana, un fenómeno que se observó en patios y espacios públicos del campus. La presencia del grupo generó comentarios entre estudiantes y personal del recinto universitario.
Sus integrantes se identifican como «Therians» y dicen experimentar una conexión profunda con especies como lobos, gatos o aves, que describen como parte de su identidad interior. Aseguran que estas sensaciones influyen en sus comportamientos y en la forma en que se relacionan con su entorno.
Uno de los participantes, identificado como Jesús, explicó que intenta reproducir movimientos y comportamientos de un perro de raza poodle y evaluó su proceso de transformación en torno al 50%. Los asistentes recalcaron que su práctica es una expresión personal y no pretende causar daño.
En redes sociales el grupo ha sido objeto de burlas y críticas, mientras sus miembros defienden el derecho a expresar lo que consideran su verdadero ser. Ante la atención pública, varios participantes pidieron respeto y trazaron la distinción entre expresión identitaria y comportamientos peligrosos.
Investigaciones sobre zoomorfismo indican que la mayoría de los casos son rasgos inofensivos y que los diagnósticos clínicos relacionados con la teriantropía son poco frecuentes. Expertos en salud mental consideran que, en general, se trata de una búsqueda de identidad propia de adolescentes y jóvenes.
Especialistas recomiendan a padres y tutores mantener una comunicación abierta y vigilar si estas conductas afectan el rendimiento escolar o las relaciones sociales; en caso de impacto negativo, aconsejan buscar evaluación profesional para descartar comorbilidades o necesidades de apoyo.


