Stellantis ha decidido retirar progresivamente la familia de motores PureTech y sustituirla por la familia FireFly de Fiat. La decisión responde a problemas recurrentes en el sistema de distribución de los PureTech que han provocado múltiples campañas de revisión a nivel global.
El fallo técnico clave está en la correa de distribución bañada en aceite. La exposición al lubricante acelera la degradación del material de la correa, provocando desprendimiento de partículas de plástico o caucho. Esas partículas pueden obstruir la bomba de aceite o los conductos del sistema de lubricación, lo que deriva en pérdida de presión de aceite y fallos catastróficos del motor.
Desde el punto de vista de mantenimiento, aumentar la frecuencia de revisiones puede reducir la probabilidad de incidencia, pero no elimina el riesgo intrínseco asociado al diseño de la correa bañada en aceite. Las campañas de servicio y las reparaciones han afectado a millones de vehículos, con impacto en costos de garantía, reputación de marca y percepción de fiabilidad.
FireFly emplea una cadena de distribución en lugar de correa, lo que reduce la degradación por contacto con aceite y, en términos generales, ofrece mayor durabilidad y menores intervenciones programadas en el tren de distribución. Ese cambio puede traducirse en menores costes de mantenimiento a medio plazo y menor probabilidad de fallos catastróficos relacionados con la lubricación.
Técnicamente, se espera que los motores FireFly se adapten para cumplir requisitos de emisiones más estrictos en Europa (Euro 8). La adaptación podría incluir asistencia eléctrica (MHEV) o versiones HEV/PHEV, lo que implicaría cambios en la arquitectura del tren motriz, gestión térmica y sistemas de control electrónico para mantener eficiencia y emisiones dentro de los límites regulatorios.
En México, los PureTech llegaron únicamente en variantes de gasolina aplicadas a modelos Peugeot como 208, 2008, Rifter y 3008; las motorizaciones diésel no se han visto afectadas por este problema. Para propietarios y flotas locales, la transición a FireFly puede significar mayor fiabilidad del tren de distribución y menos intervenciones imprevistas, además de la posibilidad futura de disponer de variantes electrificadas.
Stellantis aún no ha emitido una confirmación oficial detallada sobre el calendario, pero el cambio se espera a lo largo del año. El impacto operativo contempla reasignación de líneas de producción, adaptación de proveedores y actualización de servicios técnicos para las nuevas variantes motoras.


