En Japón existen matrículas retroiluminadas llamadas jiko-shiki, legalmente autorizadas y diseñadas para mejorar la visibilidad de la identificación vehicular en condiciones de baja luz o nieve.
Su origen data de 1970; las primeras versiones incorporaban una lámpara interna cuyo calor ayudaba a derretir la nieve acumulada sobre la placa. Esa solución evoluciona hoy hacia sistemas menos invasivos y más eficientes.
Las matrículas actuales emplean un panel de plástico translúcido en el área de caracteres (frecuentemente de tono verde) que se monta sobre un soporte especial. El marco contiene el sistema de iluminación, conectado al circuito eléctrico del vehículo, y suele utilizar tecnología LED para conseguir brillo uniforme y bajo consumo.
En los kei cars existe una variante: la placa convencional con caracteres negros sobre fondo amarillo incorpora un borde translúcido alrededor de los dígitos, de modo que lo que se ilumina es el contorno de los caracteres en lugar del interior.
Utilidad: la retroiluminación aumenta la legibilidad nocturna y en condiciones climáticas adversas, facilita la identificación por parte de conductores y agentes de control y reduce errores de lectura en cámaras de vigilancia o sistemas automáticos, siempre que la intensidad y color cumplan normas.
Impacto operativo y técnico: la integración requiere conectar el marco al sistema eléctrico y respetar especificaciones de montaje y fotometría. El consumo eléctrico es reducido si se emplean LED, pero se deben considerar sellado contra humedad, protección frente a impactos y posible acumulación de suciedad o hielo que reduzca eficacia.
Regulación y adopción: la instalación no es obligatoria; el conductor puede solicitar la placa oficial retroiluminada al organismo emisor, con un coste superior al de una matrícula estándar. El propietario debe adquirir también el portaplacas luminoso, que puede ser suministrado por fabricantes autorizados.
Consideraciones prácticas: mantenimiento periódico de la iluminación y sellos, comprobación de conexiones eléctricas y verificación de que la luminancia y color no interfieran con otros dispositivos ópticos del vehículo son pasos necesarios para asegurar su funcionamiento y conformidad.


