Isaac Del Toro, ciclista originario de Ensenada, se convirtió en el primer mexicano en ganar la Tirreno-Adriático, un logro que añade relevancia local al calendario internacional del ciclismo. La victoria sitúa a México por primera vez en la lista de ganadores de esta prueba por etapas.
La última etapa, entre Civitanova Marche y San Benedetto del Tronto, concluyó con un esprint que ganó el italiano Jonatan Milan, pero no modificó la clasificación general. Del Toro mantuvo el liderato pese a verse involucrado en una caída en los metros finales.
El corredor del UAE superó en la clasificación al estadounidense Matteo Jorgenson y al italiano Giulio Pellizzari, sus principales rivales durante las siete jornadas. Su triunfo se había asegurado en la etapa precedente tras una exhibición en el ascenso final.
Del Toro tomó el control de la carrera en la segunda etapa, cedió momentáneamente el liderato en la cuarta a Pellizzari y lo recuperó en la quinta, manteniéndolo hasta el final. El episodio decisivo llegó en la sexta etapa, en el tercer ascenso al Muro della Madonna delle Carceri hacia Camerino, donde llegó en solitario tras un fuerte ataque.
La última jornada, de 142 kilómetros, presentó pocos desniveles significativos y estaba pensada para velocistas; incluyó los ascensos a Montefiore d’Aso y Ripatransone sin que ello alterara la general. El circuito final en San Benedetto del Tronto, repetido cinco veces, resolvió la etapa al embalaje.
En el tramo final se produjo una caída en un giro a la derecha que afectó a varios corredores, entre ellos Del Toro y el belga Jasper Philipsen. Pese a ello, Del Toro alcanzó la meta y pudo celebrar junto a sus compañeros de equipo la conquista de la carrera.
La jornada también dejó intentos de fuga y movimientos de corredores como Mathieu Van der Poel y Filippo Ganna, pero la llegada masiva decidió la etapa. Jonatan Milan se impuso en el esprint final mientras Del Toro certificó la victoria general que marca un hito para el ciclismo mexicano.


