En la Ciudad de México y su zona metropolitana, la Iglesia católica mexicana advirtió que las contingencias ambientales se han vuelto recurrentes, y señaló que la ciudad acumula cuatro episodios de este tipo en lo que va del año. La advertencia subraya el impacto local sobre la vida cotidiana de millones de habitantes.
Según la Arquidiócesis de México, las alertas se han integrado al calendario urbano: las autoridades emiten avisos, la ciudadanía modifica rutinas y la ciudad sigue funcionando con normalidad aparente. Ese hábito de adaptación, dice la institución, puede ocultar la gravedad del problema.
La organización consideró que la explicación no se agota en la densidad urbana, el aumento del parque vehicular o en condiciones atmosféricas puntuales; la reiteración de las contingencias evidenciaría un problema más profundo en la relación entre la sociedad y el entorno natural.
La más reciente contingencia por ozono en la Zona Metropolitana del Valle de México fue anunciada y posteriormente suspendida por la Comisión Ambiental de la Megalópolis, organismo encargado de evaluar y declarar medidas cuando se supera el umbral permitido del índice de calidad del aire.
La Arquidiócesis describió estos episodios como una manifestación del deterioro entre el ser humano y la creación y afirmó que, más allá de los valores atmosféricos, ponen en discusión la forma en que se habita el mundo. Añadió que la facilidad con la que se convive con la contaminación es un motivo de preocupación.
Entre las causas señaladas por la Iglesia figuran modelos de consumo que privilegian lo inmediato, ciudades que crecen sin armonía con su entorno y sistemas productivos que agotan recursos naturales. Esos factores, según la institución, confluyen en el deterioro ambiental observado.
Diversos informes ambientales, citados por la Arquidiócesis, indican que la contaminación del aire sigue siendo uno de los principales riesgos para la salud pública, con especial impacto en niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias.
La cuarta contingencia por ozono se sumó a otras declaradas a principios del año, incluida una por mala calidad del aire y altas concentraciones de partículas suspendidas. En la zona metropolitana, integrada por la Ciudad de México y 60 municipios colindantes con cerca de 20 millones de habitantes, el valor 150 del índice de calidad del aire es el límite máximo; cuando se rebasa, las autoridades declaran contingencia.


