El nombramiento de un nuevo primer ministro modifica la dirección del gobierno y repercute directamente en la gestión pública y la estabilidad política de Madagascar. La designación se produce en un contexto de transición impulsada por la junta militar y reclamaciones populares de cambio.
El presidente, coronel Michael Randrianirina, líder de la junta que tomó el poder en un golpe de Estado, anunció el nombramiento tras cesar al anterior jefe de Gobierno y disolver el Ejecutivo. El nuevo primer ministro es Mamitiana Rajaonarison.
El presidente comunicó la decisión en un discurso televisado desde el palacio presidencial de Iavoloha, cerca de la capital. En ese mensaje pidió al nuevo responsable que dirija al gobierno con integridad para devolver la esperanza a la población.
La Presidencia informó del cese del entonces primer ministro, Herintsalama Rajaonarivelo, y de la disolución del gobierno sin aportar explicaciones públicas sobre las razones de la medida. El relevo se suma a los cambios ya introducidos desde la toma del poder por la junta.
Tras el golpe se anunció un Ejecutivo que combinó una mayoría de ministros civiles con cargos militares y figuras críticas del expresidente Andry Rajoelina, derrocado después de semanas de protestas masivas lideradas por jóvenes. Ese nuevo gabinete fue presentado oficialmente en la capital y constó con la previa investidura del entonces primer ministro.
El presidente ha planteado que su mandato, de duración limitada, buscará soluciones concretas para la población y ha anunciado la convocatoria de un referéndum constitucional como parte del proceso de transición. Las autoridades mantienen la hoja de ruta por ahora sin precisar plazos definitivos.
Las movilizaciones que precedieron al cambio de poder comenzaron como protestas cívicas y derivaron en demandas antigubernamentales que reclamaron la dimisión del expresidente, a quien los manifestantes acusaban de corrupción, nepotismo y malversación de fondos públicos. La crisis política puso de relieve un descontento social sostenido.
Madagascar ha vivido anteriormente varios golpes de Estado desde su independencia, lo que sitúa el actual episodio en una larga trayectoria de inestabilidad política en el país. Las próximas decisiones del nuevo gobierno serán observadas por la población y por actores regionales e internacionales interesados en la estabilidad de la isla.


