La reapertura del cruce de Rafah anunciada por la rama de asuntos civiles del Ejército israelí (Cogat) afecta directamente a residentes de Gaza que necesitan salir para recibir atención médica o reunirse con familiares.
Cogat señaló que el funcionamiento del paso se hará de acuerdo con el mecanismo vigente antes de su cierre y estará sujeto a las directivas de seguridad correspondientes.
Israel había cerrado el cruce previamente en el contexto de la ofensiva con Irán, lo que impidió la salida de enfermos hacia terceros países y la entrada de gazatíes que buscaban reencontrarse con familiares dentro de la Franja.
El paso de personas será coordinado con Egipto, requerirá autorización de seguridad por parte de Israel y estará bajo la supervisión de la misión de la Unión Europea.
El anuncio advierte que el Ejército israelí realizará controles e identificaciones adicionales en Regavim, un puesto militar donde habitantes de Gaza han denunciado interrogatorios prolongados y maltrato al regresar a la Franja.
El trayecto de aproximadamente 15 kilómetros entre Rafah y el hospital Naser, en Jan Yunis, puede demorarse varias horas debido a múltiples controles e inspecciones, entre ellos uno a cargo de una milicia, según testigos.
Antes del último cierre, Israel permitía salir de Gaza un promedio de 13 enfermos y heridos diarios por Rafah, según la Organización Mundial de la Salud.
Contando a los acompañantes, la media diaria de salidas superaba las 30 personas, aunque las autoridades sanitarias de Gaza habían previsto cifras mayores para entradas y salidas.
La OMS recuerda que en Gaza hay más de 18.500 pacientes que necesitan tratamiento médico urgente no disponible en los pocos hospitales que siguen operativos, entre ellos cerca de 4.500 niños y personas con enfermedades crónicas.


