En Kabul, un ataque atribuido a Pakistán contra un centro de rehabilitación dejó, según fuentes del gobierno talibán, al menos 200 muertos y más de 400 heridos, con la instalación severamente dañada y ambulancias trabajando en la zona.
El portavoz del Ministerio de Salud Pública informó que más de 200 pacientes murieron en uno de los pabellones y que cerca de 200 heridos fueron trasladados a hospitales, advirtiendo que el número de víctimas podría aumentar.
Fuentes oficiales señalaron que las instalaciones quedaron “completamente destruidas” y que muchos pacientes permanecen enterrados bajo los escombros, mientras testigos describieron explosiones continuas, fuego y la presencia de aviones de combate en el momento del ataque.
Un residente cercano al centro relató que al salir vio el edificio bombardeado y que todas las víctimas eran civiles y pacientes que estaban recibiendo tratamiento; las autoridades locales mantienen las labores de rescate y atención médica.
El gobierno paquistaní negó haber atacado un hospital civil y afirmó que sus operaciones fueron precisas y dirigidas contra almacenes del grupo insurgente Tehreek-e-Taliban Pakistan, calificando las acusaciones como una tergiversación para ocultar presunto apoyo al terrorismo transfronterizo.
Para respaldar su versión, Islamabad sostuvo que las detonaciones secundarias registradas tras el impacto de su artillería indicarían la existencia de armamento y explosivos en el edificio, y no la presencia exclusiva de pacientes.
El centro afectado, conocido como Hospital Omid, era una de las principales instalaciones de rehabilitación del país, destinada a personas con adicciones procedentes de las 34 provincias y con capacidad para miles de pacientes.


