Smart, la marca de Geely conocida por sus coches urbanos compactos, enfrenta fricciones entre su nueva estrategia de escalar el tamaño de sus modelos y la respuesta del mercado.
Entre marzo de 2025 y febrero de 2026 Smart vendió 29,986 unidades. El modelo más pequeño (#1) concentró aproximadamente el 64% de las ventas; los modelos de mayor tamaño (#3 y #5) aportaron cerca del 14% y 22% respectivamente. Estas cifras indican una clara preferencia del mercado por el formato compacto.
El modelo #5, promovido como buque insignia y con una versión híbrida enchufable (PHEV) lanzada en octubre de 2025, no alcanzó las ventas esperadas. Con tasas mensuales en niveles de tres dígitos, los concesionarios están liquidando inventario nuevo y sin registrar a través de canales de vehículos usados con descuentos de hasta 100,000 yuanes respecto al precio oficial.
Impacto comercial: la liquidación masiva reduce márgenes de concesionarios, presiona los precios de reventa y deteriora el valor residual de la marca. También puede forzar ajustes contables en inventarios y generar pérdidas en márgenes financieros si se recurre a incentivos para financiar compras o aceptar vehículos a cambio.
Técnicamente, la línea de producto muestra divergencias: el modelo #1 ha recibido principalmente reducciones de precio y ajustes menores desde 2022, sin avances relevantes en arquitectura de batería o sistemas avanzados de asistencia. Mantiene una capacidad de carga máxima de 150 kW.
Competidores con arquitecturas similares ya soportan cargas de hasta 300 kW, lo que reduce sustancialmente los tiempos de recarga en condiciones óptimas. Desde una perspectiva de producto, la menor potencia de carga juega en contra de la competitividad de Smart en rutas largas y para usuarios que priorizan tiempos de recarga cortos.
Smart prepara además el lanzamiento del #6, un sedán PHEV con casi 5 metros de longitud y una distancia entre ejes de 2.92 metros, el mayor de su catálogo. Este modelo apunta al segmento de 200,000–300,000 yuanes, donde competirá directamente con modelos consolidados de fabricantes como Xiaomi y Tesla.
Riesgos estratégicos: entrar en un segmento dominado por vehículos con fuerte reconocimiento de marca y rendimiento tecnológico eleva los costes de marketing y desarrollo. Si la aceptación no mejora, Smart podría enfrentar sobrecapacidad productiva y mayores descuentos que erosionen la rentabilidad.
Desde el punto de vista del usuario, el PHEV del #5 ofrece la ventaja de autonomía extendida frente a BEV puros, pero el valor percibido se ve afectado por los grandes descuentos y la falta de mejoras técnicas en otras áreas clave (carga rápida, asistencias y actualización de baterías).
Conclusión técnica y operativa: los datos sugieren que la demanda sigue favoreciendo la propuesta compacta de Smart. La estrategia de escalado de tamaño requiere reforzar la competitividad en infraestructura de recarga, eficiencia energética y posicionamiento de valor para evitar más presión sobre inventarios, márgenes y percepción de marca.


