En la Ciudad de México, un hombre falleció tras caer en la sección de palcos durante la reapertura del Estadio Azteca, en un suceso que alteró la jornada local de la reapertura del recinto.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que el aficionado, en estado de ebriedad, intentó bajar del segundo al primer nivel por la parte externa de los palcos y cayó hasta la planta baja; fue atendido por personal médico pero perdió la vida.
El accidente ocurrió antes del partido amistoso entre las selecciones de México y Portugal, encuentro que marcó la reapertura del estadio, sede prevista para el próximo Mundial.
Para este evento se estableció un perímetro de seguridad de un kilómetro alrededor del inmueble, permitido únicamente a personas con boleto y personal acreditado.
Las estrictas medidas de acceso redujeron la afluencia y el bullicio habituales en las calles cercanas, donde la presencia de porras y vendedores fue mucho menor a la esperada.
En el exterior, las barreras metálicas y las filas para las pocas opciones de comida rápida hicieron que el tránsito de aficionados fuera lento y contenido.
Dentro del estadio se registraron aplausos escasos cuando el directivo del fútbol mexicano dio la bienvenida al presidente de la FIFA, presente en el recinto.
El estadio presenta asientos nuevos y mejoras en iluminación y sonido; sin embargo, el ambiente fue percibido como más contenido en comparación con el carácter tradicional del antiguo Azteca.


