En Irapuato, el Sector 17 de Preescolar de la Región IV de la Secretaría de Educación de Guanajuato puso en marcha la estrategia «Jugando y aprendiendo con la robótica» para fortalecer el pensamiento lógico-matemático desde la primera infancia. La iniciativa busca incidir directamente en las escuelas de la región mediante actividades lúdicas y el uso de herramientas tecnológicas.
La acción se articula con la política educativa estatal orientada a robustecer la lectura, la escritura y las habilidades lógico-matemáticas, e incorpora dispositivos y aplicaciones educativas desde edades tempranas. Según las autoridades, la intención es integrar la tecnología como recurso pedagógico habitual.
Laura Lozoya Ponce, jefa del Sector 17 de Preescolar, explicó que el proyecto responde a un diagnóstico realizado mediante observación directa, entrevistas con docentes y análisis de evaluaciones. Ese diagnóstico detectó áreas de oportunidad en el aprendizaje de las niñas y los niños.
Entre los principales retos identificados están la resolución de problemas cotidianos, la comprensión de nociones básicas como número y cantidad, el reconocimiento de formas geométricas y las relaciones espaciales. También se señaló el uso limitado de herramientas tecnológicas educativas en los planteles.
La estrategia se apoya en los principios de la Nueva Escuela Mexicana, con énfasis en la equidad, la inclusión y el aprendizaje significativo. Los enfoques pedagógicos del proyecto resaltan el valor del juego, la interacción social y la representación simbólica en el desarrollo infantil.
El programa impulsa el pensamiento crítico mediante el aprendizaje lúdico y vincula las matemáticas con situaciones de la vida diaria, además de fomentar la creatividad tecnológica y el trabajo colaborativo. Para ello se implementan talleres vivenciales, materiales concretos, proyectos STEAM y actividades de robótica inicial.
La comunidad educativa participa activamente: directivos y docentes diseñan experiencias que estimulan la curiosidad y la participación, mientras que madres y padres refuerzan los aprendizajes en el hogar. Esta coordinación busca crear entornos propicios para el desarrollo integral de las niñas y los niños.
La evaluación es de carácter formativo y se realiza en etapas diagnóstica, de seguimiento y final, empleando observaciones, portafolios, rúbricas y exposiciones para dar seguimiento a los avances y ajustar las estrategias. Así se pretende medir el impacto y orientar la mejora continua.
La iniciativa incluye talleres y materiales como «Diseña, realiza y crea», «Diverticuenta», «Manitas operativas» y «Tabla Mahuila», que ya se aplican en diversos planteles. En el Jardín de Niños Brígida Alfaro se ha iniciado la programación básica a través de un proceso formativo progresivo.
El delegado de la Región IV, Juan Luis Saldaña López, subrayó la importancia de integrar la tecnología desde las primeras etapas escolares como una herramienta clave para potenciar el aprendizaje y responder a los desafíos de las nuevas generaciones.


