En Panamá, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos advirtió que China, Rusia e Irán buscan afianzarse en la región y amenazan puntos estratégicos clave como el Canal interoceánico, lo que, dijo, pone en riesgo la seguridad y la soberanía del hemisferio.
Durante una visita a bordo del portaaviones USS Nimitz, que participa en el ejercicio multinacional «Mares del Sur», el almirante Francis Donovan alertó sobre el intento de esos países de incrementar su influencia y acceso en territorios considerados estratégicos.
Donovan señaló que esa presencia extranjera podría perseguir beneficios económicos y generar inestabilidad en la región, y sostuvo que la seguridad colectiva requiere una respuesta activa para disuadir y derrotar a quienes buscan el caos.
El jefe del Comando Sur reivindicó las alianzas y amistades basadas en la confianza, citando a Panamá como un socio clave para defender una paz que, afirmó, no puede darse por sentada.
En la capital, Donovan se reunió con el presidente José Raúl Mulino en el Palacio de las Garzas, donde acordaron la necesidad de una estrategia regional contra los cárteles y el crimen organizado y de proteger puertos y cadenas de suministro.
El Gobierno panameño se incorporó recientemente a «Escudo de las Américas», la alianza impulsada por el expresidente Donald Trump con gobiernos de la derecha latinoamericana para enfrentar el crimen organizado.
Esa sintonía contrastó con episodios previos de tensión entre Estados Unidos y Panamá, cuando desde Washington se plantearon medidas sobre el Canal ante la supuesta influencia de China, posiciones que el presidente Mulino rechazó y que motivaron llamados a no involucrar al país en disputas geopolíticas.
Estados Unidos construyó el Canal a principios del siglo XX y lo administró durante más de ocho décadas hasta transferir su operación a Panamá a fines del siglo pasado en virtud de los tratados firmados entre ambos países.
La preocupación sobre la influencia china había estado vinculada al hecho de que dos de los puertos alrededor del Canal eran operados por una filial del conglomerado CK Hutchison; esa concesión fue anulada por un fallo judicial inapelable.


