La misión espacial tiene repercusiones para la comunidad científica y educativa local, que sigue de cerca los avances tecnológicos y las oportunidades de colaboración y formación que genera el programa lunar.
Cuatro astronautas iniciaron una órbita inicial alrededor de la Tierra de aproximadamente veinticuatro horas para verificar los sistemas de la nave y decidir si prosiguen hacia la Luna, etapa que requerirá varios días de viaje adicional.
Si los controles confirman la seguridad de la nave, la tripulación alcanzará la cara oculta de la Luna y podrá realizar observaciones inéditas gracias a la posición del Sol; la misión también llevará a los tripulantes al punto más alejado del espacio profundo alcanzado por personas, a más de 400.000 kilómetros.
La tripulación está formada por el comandante Reid Wiseman, la especialista Christina Koch y el piloto Victor Glover, de la agencia estadounidense, y por el astronauta Jeremy Hansen, de la agencia canadiense; los cuatro se prepararon en horas previas al lanzamiento y abordaron la cápsula en condición operativa.
El despegue se efectuó desde el Centro Espacial Kennedy con el cohete Space Launch System y la cápsula Orión, tras resolver técnicos problemas menores en un sensor y en el sistema de comunicaciones; no se registraron contratiempos mayores durante la cuenta atrás.
La misión tripulada, de una duración prevista de diez días, es la segunda del programa Artemis tras un vuelo previo no tripulado y pretende ser un paso intermedio hacia futuras misiones que buscarán alunizar, establecer una presencia sostenida en la Luna y sentar bases para la exploración de Marte.


