Más de 35 mil personas se reunieron en Purísima del Rincón para presenciar La Judea, una representación de Semana Santa que moviliza a la comunidad y atrae visitantes al municipio durante cuatro días. La actividad se convirtió en uno de los eventos de mayor afluencia local, con implicaciones directas en la dinámica turística y comercial de la zona.
La tradición, cuya raíz se remonta a fines del siglo XIX, está vinculada al legado del pintor y retratista Hermenegildo Bustos, cuya obra contribuyó a arraigar la manifestación cultural en el municipio. A partir de ese impulso histórico, la representación se ha mantenido como un referente de identidad local.
Cientos de habitantes participan en la puesta en escena de la muerte y resurrección de Cristo, con especial énfasis en la figura de Judas Iscariote. La representación utiliza máscaras talladas en madera de colorín, piezas artesanales que, por su complejidad y detalle, alcanzan valores que pueden superar los 5 mil pesos.
Las máscaras reprodujeron personajes como Judas, diablos y figuras simbólicas que articulan elementos de crítica social y tradición popular. La elaboración y uso de estos elementos es responsabilidad de artesanos locales y forma parte integral de la puesta en escena.
Familias, músicos, artesanos y actores comunitarios conforman la práctica colectiva, que se ha transmitido entre generaciones y contribuye al sentido de pertenencia de la población. La participación comunitaria fue central en el desarrollo de cada jornada.
Los actos incluyeron momentos emblemáticos como la aprehensión, el homenaje a Hermenegildo Bustos, la crucifixión y el tradicional ahorcamiento de Judas, celebrados en distintos puntos del municipio. La afluencia de visitantes de otros estados y países responde en parte a las acciones de promoción turística realizadas por la Secretaría de Turismo e Identidad.
La Judea integra el calendario religioso de la entidad y forma parte de la oferta de Semana Santa en el estado, con impacto en la llegada de turistas nacionales e internacionales y beneficios para la economía local. La conservación de esta manifestación contribuye al posicionamiento de Guanajuato como destino cultural y religioso.
La continuidad de la tradición refleja el arraigo histórico y cultural de Purísima del Rincón, que mantiene la práctica como una de las expresiones más representativas del turismo religioso en la región.


