Prospecciones previas a la construcción de la autopista D35 en la República Checa han sacado a la luz un asentamiento celta de la Edad del Hierro de aproximadamente 25 hectáreas, datado entre los siglos III y I a. C. La intervención arqueológica, dirigida por el Museo de Bohemia Oriental junto con la Universidad de Hradec Králové, corresponde a una excavación de carácter preventivo vinculada a obra pública.
El yacimiento presenta una concentración extraordinaria de materiales: más de 22,000 hallazgos documentados, incluidos cientos de monedas de oro y plata, moldes para acuñar moneda, talleres de producción, restos de viviendas, estructuras asociadas a posibles santuarios y una rica serie de objetos de adorno como broches, brazaletes, cuentas de vidrio y elementos metálicos de cinturones.
La composición del repertorio —ámbar, cerámica de alta calidad y producción metalúrgica local— sitúa al sitio como un nodo activo dentro de la denominada Ruta del Ámbar, la red de intercambio que conectaba el Báltico con el Mediterráneo. La ausencia aparente de fortificaciones apunta a un enclave con vocación abierta y comercial, más que defensiva.
Desde el punto de vista metodológico, el depósito destaca por su excelente estado de conservación: no muestra alteración por agricultura intensiva ni evidencia de saqueos sistemáticos. Además, la elevada densidad de restos en la capa superficial aumenta el potencial para análisis espaciales y para la reconstrucción funcional de áreas productivas y comerciales.
Las implicaciones científicas son múltiples. El conjunto ofrece datos directos sobre organización productiva (talleres y moldes), prácticas de monetización y circulación de metales, así como sobre redes de intercambio de bienes de alto valor. Permite también estudiar la tecnología metalúrgica y las cadenas operativas de producción en el horizonte La Tène.
A nivel técnico-científico, las siguientes líneas de trabajo son prioritarias: análisis metalúrgico y de aleaciones de monedas y objetos, dataciones absolute para precisar la cronología de ocupación, estudios isotópicos y de procedencia para materia prima (ámbar, plomo, oro), análisis petrográficos de cerámica y modelización espacial mediante SIG para caracterizar funciones domésticas y productivas dentro del asentamiento.
En términos de gestión del patrimonio, el hallazgo obliga a integrar protocolos de conservación in situ y de laboratorio, a revisar trazados de infraestructura en áreas arqueológicamente sensibles y a diseñar programas de mitigación que permitan la investigación científica sin comprometer la ejecución de la obra pública.
En conjunto, la intervención transforma una inspección preventiva en una fuente de alto valor para entender las dinámicas económicas preromanas en Europa central, aportando evidencia tangible sobre la escala y la sofisticación de las redes comerciales celtas y ofreciendo un caso de estudio para optimizar metodologías de arqueología de emergencia en proyectos de ingeniería.


