Lo más importante: la uva Tannat dejó de ser “difícil” y hoy da vinos mucho más equilibrados y accesibles.
Durante años se la consideró intensa por sus taninos. En Francia se usaba sobre todo en mezclas para suavizarla. Con técnicas modernas como la microoxigenación se logró domar esos taninos y obtener vinos más redondos.
Uruguay fue clave en ese cambio. Allí se trabajan estilos con taninos pulidos y perfiles frutales que atraen a nuevos consumidores sin perder la personalidad de la variedad. Además, la tannat se ha ido adaptando a otros países como Argentina, Brasil y Estados Unidos.
Marida bien con platos potentes: carnes rojas, asados, guisos especiados y quesos curados realzan su carácter y la equilibran muy bien.
Si la pruebas por primera vez, empieza por versiones más suaves —muchas uruguayas— que resultan fáciles de tomar y te permiten descubrir lo mejor de esta uva.


