Islamabad acoge el primer encuentro directo entre delegaciones de Irán y Estados Unidos en unas negociaciones de paz, en un proceso que sitúa a Pakistán en un papel central y que tiene impacto directo sobre la seguridad y la diplomacia regionales.
Las conversaciones comenzaron tras una mañana de consultas separadas mediadas por las autoridades paquistaníes, aunque persiste la incertidumbre sobre si los equipos intercambian propuestas de forma estrictamente bilateral o a través de intermediarios.
El viceministro iraní para Asuntos Jurídicos e Internacionales destacó en Islamabad que el nivel de la delegación refleja la «seriedad» de Teherán y afirmó que el país está preparado para cualquier escenario, insistiendo en que esta ronda sirve también para presentar una larga lista de exigencias.
El primer ministro paquistaní recibió por separado a la delegación estadounidense encabezada por JD Vance y a la delegación iraní liderada por Qalibaf, gestos que dieron inicio formal al proceso negociador bajo la mediación de Pakistán.
Fuentes iraníes indicaron que la representación, que incluye al ministro de Exteriores, mantuvo reuniones preliminares con los mediadores locales para transmitir los que considera puntos inquebrantables, basados en un paquete de propuestas de diez puntos.
La delegación estadounidense opera desde la capital paquistaní acompañada por el enviado Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner; Washington ha planteado como condiciones innegociables la ausencia de armas nucleares en Irán y la apertura total del estrecho de Ormuz.
Irán, que se identifica en las negociaciones como «Minab 168», condiciona cualquier avance a cuatro líneas rojas: control total del estrecho de Ormuz, pago de reparaciones de guerra, desbloqueo de sus activos financieros y un alto el fuego efectivo que incluya a Líbano.
De confirmarse un diálogo estrictamente cara a cara entre las partes, se trataría de las negociaciones de más alto nivel entre Irán y Estados Unidos desde la fundación de la República Islámica en 1979.


