En Hungría, la elevada participación registrada a media jornada en las elecciones legislativas adquiere carácter decisivo para los más de 8,1 millones de electores y puede condicionar el resultado que determine quién gobernará el país.
La Comisión Electoral (NVI) informó que a la 1 de la tarde el 54% de los votantes había acudido a los más de 10.000 colegios, un aumento de 14 puntos porcentuales respecto a la misma hora en 2022.
En comicios anteriores la participación a esa hora fue del 40% en 2022 y del 42,3% en 2018, lo que sitúa este avance como notable en la serie reciente.
Los ciudadanos eligen entre mantener en el poder al primer ministro Viktor Orbán, que gobierna desde 2010, o dar la victoria al opositor conservador Péter Magyar y su formación, Tisza.
Medios independientes señalan que el incremento de participación ha sido más marcado en áreas urbanas y grandes ciudades, con un avance más moderado en las zonas rurales, un patrón que podría perjudicar al Fidesz.
Si se mantiene el ritmo de votación, la participación final podría superar el 80%, frente al 69,6% registrado en 2022, según las proyecciones basadas en los datos provisionales de la jornada.
Tras depositar su voto ambos candidatos se mostraron optimistas: Magyar aseguró que se producirá un cambio de sistema y Orbán dijo que ha acudido a votar con la intención de ganar, advirtiendo que en caso de una derrota «enorme» dimitiría de la presidencia de su partido.
Las encuestas del instituto Idea atribuyen un 50% de intención de voto a Tisza y un 37% al Fidesz, mientras que la formación de extrema derecha Nuestra Patria aparece en torno al 4%, cerca del umbral del 5% necesario para acceder al Parlamento.
No se publicarán estimaciones de voto a la hora del cierre, por lo que habrá que esperar al recuento de papeletas; se espera que, ya entrada la noche, el porcentaje de votos escrutados supere el 90% y permita avanzar hacia un resultado con garantías.


