El magistrado del Tribunal Electoral de México, Felipe de la Mata Pizaña, alertó sobre los riesgos de implementar la reforma judicial, sugiriendo que la elección de jueces se separe de los comicios ordinarios de 2027. Durante un foro en Aguascalientes, destacó la posibilidad de enfrentar una «tormenta perfecta» si ambos procesos se llevan a cabo simultáneamente.
De la Mata enfatizó que el diseño legislativo actual presenta fallas, sobre todo al coincidir la elección judicial con la renovación de la Cámara de Diputados y otros cargos locales. Esta superposición podría provocar un aumento en las impugnaciones y, potencialmente, la nulidad de elecciones.
El magistrado subrayó que, aunque las autoridades electorales pueden organizar los comicios, el costo en términos de legitimidad podría ser alto. Advirtió que existe un «peligro alto» de impugnaciones debido a desequilibrios en los principios de equidad.
La reforma, impulsada por el gobierno mexicano, establece el voto popular para elegir jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte. Este proceso se desarrolla en dos etapas, con una primera jornada en junio de 2025 y una segunda en 2027, en la que se eligen todos los puestos federales y locales.
Se ha planteado la preocupación de que la elección judicial de 2027, al coincidir con otras elecciones federales y locales, esté sujeta a una mayor influencia partidista. La Organización de los Estados Americanos (OEA) advirtió que los riesgos de estas influencias podrían incrementarse en los comicios de ese año. Especialistas han sugerido simplificar el modelo electoral antes de la próxima jornada, reformulando las boletas y evitando la concentración de muchos cargos en una sola elección.


