La designación de tres nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) ha generado preocupación en varios sectores de la sociedad mexicana. Críticos aseguran que este hecho indica una captura definitiva del árbitro electoral por parte del gobierno.
El análisis señala que los nuevos integrantes del Consejo General carecen de la independencia necesaria para ejercer su función adecuadamente. Este proceso, que se inicia en 2018, refleja una tendencia hacia la cooptación de instituciones clave en el país.
Además, se menciona que el INE se suma a un grupo de entidades como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, los órganos autónomos, el Poder Judicial y el Tribunal Electoral, que han visto comprometida su autonomía bajo la actual administración.



