El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, subrayó la importancia de que Europa refuerce sus defensas ante la inminente retirada de 5,000 soldados estadounidenses de Alemania. Este anuncio se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Europa, particularmente en relación con Irán y aranceles comerciales.
El Pentágono confirmó que la retirada se llevará a cabo en los próximos seis a 12 meses, sin especificar las bases afectadas. Además, se canceló un plan para desplegar un batallón de misiles Tomahawk en Alemania, un golpe significativo para el país, que buscaba este despliegue como medida disuasoria frente a Rusia.
Legisladores republicanos, como el senador Roger Wicker y el congresista Mike Rogers, manifestaron su preocupación, señalando que la retirada prematura podría debilitar la disuasión en Europa y enviar señales erróneas al Kremlin. Pistorius reconoció que el cambio era previsible y llamó a los europeos a asumir una mayor responsabilidad por su seguridad, resaltando los esfuerzos de Alemania por ampliar sus fuerzas armadas.
A su vez, el primer ministro polaco, Donald Tusk, mostró inquietud por la situación en la OTAN, enfatizando que la mayor amenaza no proviene de enemigos externos, sino de la desintegración de la alianza. Los anuncios de la administración estadounidense, incluido el aumento de aranceles sobre importaciones de automóviles europeos, generan preocupaciones económicas en Alemania.
A pesar de los compromisos de la OTAN para mejorar su capacidad de defensa, se prevé que la transición sea lenta, dado el ajuste de presupuestos y las carencias existentes. Alemania planea aumentar su número de soldados en servicio activo, aunque hay llamados para reforzar aún más la defensa ante la presión militar de Rusia.
Finalmente, la retirada de tropas, que comenzó como medida de ocupación tras la Segunda Guerra Mundial, también supone el abandono de una brigada completa y afecta a capacidades críticas que podrían haber fortalecido la seguridad de Europa.





