Las comunidades indígenas de Chilapa, Guerrero, enfrentan una crisis de seguridad tras siete días de ataques armados atribuidos al grupo criminal “Los Ardillos”. La situación se complica con la administración municipal encabezada por Mercedes Carballo Chino, cuñada de uno de los líderes de la organización delictiva, quien asumió el cargo tras las elecciones de 2024.
Organizaciones sociales han denunciado que el nepotismo en el gobierno local es un reflejo de la influencia del crimen organizado. Irving Ortega Carballo, sobrino de la presidenta, ocupa un puesto clave como secretario particular en el ayuntamiento. Esta cercanía ha generado desconfianza entre los habitantes, especialmente tras una década de ataques y desapariciones vinculadas a «Los Ardillos».
Plácido Galindo, líder del Consejo Indígena y Popular Emiliano Zapata, reportó que al menos 76 personas han sido asesinadas y 25 desaparecidas a manos de la policía municipal de Chilapa. Aseguró que las autoridades estatales y federales están al tanto de la situación, pero no han tomado medidas efectivas.
Los ataques han provocado el desplazamiento de más de 800 personas hacia localidades cercanas como Tixtla y Xicotlán. Testigos han denunciado incursiones armadas y el uso de drones para hostigar a las comunidades indígenas.
“Los Ardillos” es uno de los principales grupos criminales en Guerrero, con operaciones que abarcan al menos 13 municipios. Se les atribuyen delitos como extorsión, homicidios y narcotráfico, además de coercionar a campesinos indígenas para cultivar drogas. También controlan rutas de transporte en la región, afectando aún más la vida cotidiana de los residentes.
La figura de Celso Ortega está presente en diversos videos que han circulado públicamente, destacando una reunión con la alcaldesa de Chilpancingo en julio de 2023 y otro encuentro con un funcionario estatal en febrero de 2024. “Los Ardillos” están también relacionados con el homicidio del exalcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, y actualmente se encuentran en un conflicto armado con otro grupo criminal, “Los Tlacos”, lo que ha intensificado la violencia en la región.





