En Irapuato, Guanajuato, se emitió un fallo condenatorio contra dos elementos de la Guardia Nacional por el asesinato de Ángel Yael, un estudiante. Norma Rangel, madre de la víctima, consideró que este juicio no le devuelve a su hijo, pero espera que prevenga futuros incidentes. El veredicto ha sido catalogado como un hito en la búsqueda de justicia, lo que llevó a Rangel a expresar su agradecimiento por ser escuchada.
Rangel habló en nombre de todas las madres que aún esperan justicia. Para ella, Ángel sigue vivo en su memoria y su habitación permanece intacta, lo que les permite mantenerlo presente en su vida diaria. La madre enfatizó la necesidad de concienciar a los funcionarios sobre la gravedad de sus decisiones.
Por su parte, Edith, una de las sobrevivientes del ataque, compartió su proceso de recuperación tras sufrir graves lesiones. A pesar de enfrentar limitaciones físicas y emocionales, logró retomar sus estudios y está a un año de obtener su licenciatura. Su experiencia le ha dejado secuelas, incluyendo un rango limitado de movilidad en su brazo, lo que complicó su vida cotidiana.
Durante la audiencia, la defensa de los acusados expresó su intención de apelar la sentencia. Además, los representantes legales de las víctimas solicitaron una indemnización de 16 millones de pesos para la familia de Ángel Yael y 2.8 millones de pesos para Edith y otros afectados. Expertos en psicología de la Fiscalía General de la República señalaron el impacto emocional que ha tenido el caso en los familiares de las víctimas, quienes requieren atención psicológica.





