El creciente interés del gobierno de Donald Trump en Groenlandia ha suscitado preocupaciones entre las autoridades locales, que advierten sobre la posible vulneración de su soberanía. Según informes del diario The New York Times, líderes groenlandeses temen que Estados Unidos busque aumentar su influencia en la isla, en un contexto de diálogos con Nuuk y Copenhague.
Washington ha manifestado su deseo de extender su alcance más allá de cuestiones militares, incluyendo un veto sobre inversiones significativas para prevenir la llegada de competidores como China y Rusia. Esta presión se extiende a la cooperación en el aprovechamiento de recursos naturales, que el subsuelo groenlandés podría ofrecer, aunque la isla cuenta con estrictos estándares medioambientales que complican la explotación de estas reservas.
En el ámbito militar, Estados Unidos busca reformar un acuerdo para garantizar la presencia indefinida de sus tropas en Groenlandia, incluso en caso de que la isla alcance la independencia de Dinamarca. Las negociaciones han incluido varios encuentros en Washington entre los representantes de las tres partes.
Los funcionarios groenlandeses temen que, tras un posible acuerdo de paz con Irán o el fin del conflicto entre Rusia y Ucrania, la isla se convierta en una prioridad para Trump. Además, se especula que el presidente estadounidense podría anunciar nuevas medidas de presión en fechas significativas, como su cumpleaños y el aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Representantes groenlandeses, que aspiran a la independencia, consideran que estas demandas podrían obligar a Nuuk a buscar apoyo de Copenhague, lo que paradójicamente alejaría la posibilidad de alcanzar una soberanía plena.







