A menos de un mes del inicio del Mundial, la Ciudad de México se encuentra en una intensa fase de renovación de infraestructura, incluyendo estaciones de metro y el aeropuerto, en preparación para recibir el partido inaugural el 11 de junio. Este evento internacional representa una oportunidad significativa para la capital, que albergará cinco partidos en total.
Los residentes expresan frustración por las molestias derivadas de las obras. Muchos consideran que las mejoras están más orientadas a la imagen que al beneficio de los ciudadanos. En la Calzada de Tlalpan, una de las vías principales, se construye un corredor peatonal y ciclista de casi dos kilómetros, lo que ha generado cierres de carriles y congestión.
Blanca Abascal, maestra y habitante de la zona, refiere que aunque comprende que las obras buscan mejorar la ciudad, el ruido y el caos han afectado su calidad de vida. Las obras de renovación en el metro, específicamente en las estaciones San Antonio Abad y Auditorio, tienen como objetivo modernizar vitrales y entradas, pero algunos ciudadanos cuestionan la prioridad de los trabajos.
Halim Castro, estudiante universitario, señala que la estética parece ser el enfoque de los proyectos, mientras que el mantenimiento de las unidades más antiguas debería ser prioritario. Por su parte, las autoridades del metro argumentan que las renovaciones son intervenciones necesarias para abordar rezagos históricos.
La distribución de la inversión pública también ha generado preocupaciones. Arturo Castro, jubilado, critica que las mejoras se concentran en áreas conocidas, descuidando otras zonas de la ciudad. En el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, los trabajos han ocasionado cierres que afectan a los pasajeros, generando quejas sobre la desorganización y los retrasos.
Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que los proyectos avanzan según lo previsto y que todas las obras estarán finalizadas a tiempo, garantizando una recepción adecuada para turistas y deportistas.







