Antes de degradarse, el huracán que impactó la región de la Costa Chica en Guerrero generó severas inundaciones, desprendimientos de techos y cortes en el suministro eléctrico, dejando a algunas localidades incomunicadas. Veinte horas después del impacto, la imagen a lo largo de la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional es de caos, con árboles caídos y postes de luz derribados.
En la autopista 200-D, a la altura del poblado de San Isidro en Ometepec, el tráfico se vio interrumpido debido a la caída de árboles, que fueron despejados por personal del Ejército Mexicano. La falta de electricidad ha aislado a los habitantes, quienes se trasladan a las cabeceras municipales en busca de asistencia.
La incomunicación en varias comunidades ha complicado la evaluación de los daños causados por el fenómeno meteorológico. Habrá que esperar información oficial para determinar la magnitud de los daños, ya que actualmente se desconoce la situación de muchas personas en riesgo. Hay reportes de viviendas cercanas a barrancos, construidas con materiales precarios que no son aptos para resistir condiciones adversas.
En la comunidad de Montecillo, ubicada a quince minutos de Punta Maldonado, las familias enfrentan la oscuridad. Informan que cuentan con víveres para uno o dos días, y han optado por permanecer en sus hogares, argumentando que los refugios eran insuficientes. Los residentes manifestaron su deseo de permanecer en lugares que consideran más seguros.
La situación en la región es crítica y se espera que se activen protocolos de emergencia para atender las necesidades de los afectados.



