El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) reportó la detención de 56,397 inmigrantes hasta el 15 de junio, en el marco de la política de deportaciones promovida por la administración del actual presidente. De este total, solo el 28.3% contaba con antecedentes penales, incluyendo delitos menores como infracciones de tráfico.
Esta cifra representa un récord en los arrestos desde mayo de 2019, según la organización que realiza el seguimiento de estos datos. A pesar del aumento en las detenciones y arrestos por parte del Departamento de Seguridad Nacional, la proporción de inmigrantes con un historial delictivo ha disminuido. Esto contradice las justificaciones del gobierno, que ha sostenido que su campaña se dirige, principalmente, a individuos con antecedentes criminales.
Según la misma fuente, al menos el 71.7% de los detenidos no tenía ninguna condena previa. El informe detalla que solo una pequeña fracción de los arrestados había sido condenada por delitos graves, y muchos casos involucraban infracciones menores que resultaron en multas.
Además, los programas de Alternativas a la Detención (ATD) gestionados por ICE supervisan actualmente a 183,756 familias e individuos. Es relevante mencionar que la organización que recopila estos datos ha ajustado su definición de antecedentes penales, excluyendo a los detenidos con cargos pendientes de esta categoría para futuros informes.




