Un cuerpo sin vida fue descubierto por el colectivo Madres Buscadoras de Sonora el 22 de junio, semienterrado en una fosa séptica dentro de un domicilio en la colonia La Choya, al poniente de Hermosillo. El hallazgo generó conmoción entre los integrantes del colectivo, quienes a su vez alertaron a las autoridades pertinentes.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora confirmó el descubrimiento y desplegó personal de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal y de Servicios Periciales para realizar las diligencias en el lugar. Este descubrimiento se derivó de una denuncia anónima, que condujo al colectivo al sitio, donde se encontraron además indicios de violencia, tales como prendas, calzado, colchones con manchas hemáticas y un hacha.
La FGJES aseguró el predio, al tratarse de una propiedad privada, y limitó el perímetro para preservar la escena. Asimismo, se solicitó una orden de cateo ante el juez correspondiente para proseguir con las diligencias legales y el procesamiento forense del área.
Sin embargo, horas después del descubrimiento, integrantes del colectivo denunciaron sentirse abandonadas tras la retirada de los elementos de seguridad. Una de las miembros del grupo reportó, a través de redes sociales, un posible hostigamiento por parte de personas desconocidas, realizando un llamado urgente a organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos.
La FGJES reafirmó su compromiso con la búsqueda de personas desaparecidas y su disposición a colaborar con los colectivos ciudadanos, aunque hasta el momento no se ha confirmado la identidad del cuerpo encontrado ni se ha descartado la posibilidad de que existan más restos humanos en el predio intervenido.




