La Ciudad de México fue escenario de la 47ª edición de la Marcha del Orgullo LGBTIQ+, que reunió aproximadamente a 800,000 personas. Este evento, que se llevó a cabo bajo el lema «Diversidad sin fronteras: ¡Justicia, Resistencia y Unidad!», comenzó a partir del mediodía en el Paseo de la Reforma, con el Ángel de la Independencia como punto de partida.
Miles de asistentes, codo a codo, se unieron en un ambiente festivo que no perdió de vista las demandas de justicia y respeto a los derechos humanos. Al frente de la marcha, un contingente de migrantes y refugiados fue seguido por organizaciones que se dedican a documentar crímenes de odio y violaciones de derechos.
Entre los participantes se encontraron personas con discapacidad, así como grupos de personas trans y no binarias, familias diversas, estudiantes, artistas, sindicatos y agrupaciones políticas. La diversidad de la convocatoria reflejó un amplio espectro de la sociedad.
Una de las jóvenes trans que marchó en el contingente principal expresó la necesidad de visibilizar la resistencia cotidiano de la comunidad, sosteniendo una pancarta en honor a víctimas de transfeminicidio.
La marcha concluyó alrededor de las 17:00 horas en la Plaza de la Constitución, donde se continuaron los discursos y la música. El mensaje central de los participantes fue claro: la celebración del orgullo no puede existir sin el reconocimiento de los derechos y la memoria.
El gobierno de la Ciudad de México implementó un dispositivo de seguridad que incluyó a más de dos mil servidores públicos de diversas dependencias para garantizar el desarrollo pacífico de la movilización.




