Rolando Daza
Apunte:
La humanidad, por años, ha considerado a las estaciones como periodos de vida relativamente estables y cíclicos que concuerdan con la agricultura, los festejos populares, culturales y las actividades con los tiempos de la naturaleza. Sin embargo, las estaciones están cambiando. La actividad humana está modificando la Tierra y las pautas estacionales, se vuelven desconocidas.
Observamos el surgimiento de nuevas estaciones instauradas por las acciones de los humanos. Por desgracia, para el mundo estamos más atentos a las decisiones de Trump, a la situación de medio oriente o de Ucrania. Poca atención ponemos a estos fenómenos ambientales que el ser humano provoca.
Un ejemplo es la “temporada de basura” anual, durante la cual las mareas traen plástico a las costas de Indonesia, o el sargazo que llega a las costas mexicanas. Algunas estaciones se esfuman, con profundas consecuencias para los ecosistemas y las culturas. Las estaciones extintas pueden implicar el cambio del comportamiento de los animales migratorios, afecta la época de reproducción de animales terrestres, o poniendo fin a las temporadas de deportes de invierno al hacer que la nieve escasee en las regiones alpinas.
Ahora más común son las «temporadas sincopadas». La época se asemeja a los contratiempos de la música de jazz que capta la atención del oyente. Las estaciones sincopadas incluyen veranos calurosos e inviernos fuertes en climas templados, con fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes y severos que exponen a más personas y ecosistemas al estrés.
Estos fenómenos se presentan en México y en Guanajuato, todo el mundo sufre el cambio climático. Los tiempos estacionales, como la caída de las hojas, la llegada de especies migratorias o de las lluvias, se vuelve impredecible. Los cambios en los patrones estacionales desincronizan los ciclos de vida interdependientes de plantas y animales y perturban las comunidades que dependen de ellos a nivel económico, social y cultural
Por desgracia muchas ocasiones las comunidades no alcanzan a adaptarse. Se debe reconocer estos nuevos ciclos de las estaciones que afectan a todo el mundo.
Consideremos ahora a las estaciones más que simples divisiones del tiempo, conectemos con la naturaleza. Encontrar sincronía con los ritmos estacionales cambiantes es esencial para construir un futuro sostenible.
El cambio de estaciones exige repensar nuestra relación con el tiempo y el medio ambiente. Actualmente, pensamos en el tiempo en términos de días, horas y minutos, un estándar globalizado. Esta forma de medir el tiempo olvida las formas antiguas de comprenderlo, aquellas que se moldean por los ritmos naturales, como la llegada de la temporada de lluvias o los ciclos solares y lunares, arraigadas en las vidas y culturas de diferentes comunidades de nuestro estado y del país. Pongamos atención.


